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"La desamortización de Mendizábal en la provincia de Zaragoza (1836-1851)".  P. Marteles, 1990. (pmartele@pie.xtec.es)

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6.10.- LOS COMPRADORES DE LA CAPITAL:  PANORÁMICA GENERAL

 Nota previa

Los cuadros de esta sección se ocupan en exclusiva de los compradores vecinos de la ciudad de Zaragoza. En cierto modo se corresponden con lo que otros autores han calificado como compradores "urbanos". En conjunto son 474 personas diferentes (el 42% del total de la provincia) que se llevaron el 53% de las fincas y aportaron el 69% de la inversión (ver detalles en el cuadro 43).

No pretendemos hacer una mera repetición de todos los cuadros anteriores restringiendo su ámbito a un universo más pequeño, sino que aparecen algunos en los que el dato de las profesiones se analiza con más detalle, otros en los que el criterio para hacer grupos de compradores es el valor de lo que pagaban en 1845 como contribuyentes en Zaragoza por los diversos conceptos y, finalmente, otros en los que se ha individualizado o caracterizado a cada comprador por su forma de acceso a lo que compró, es decir, distinguiendo si actuó únicamente como rematante, sólo comprando a través de cesión de otro o bien compaginó ambas modalidades.

Se ha incorporado siempre a los cuadros la media de número de fincas adquiridas por cada comprador y en algunos de ellos aparece alguna columna mostrando porcentajes de columna en conceptos que hasta ahora han sido siempre de fila, tal como el de número de fincas situadas fuera del pueblo de vecindad del comprador. Hasta ahora ese dato había mostrado la proporción del total de fincas de la fila que se vendieron a alguien de fuera. Si nos fijamos en los cuadros 169 ó 170 podremos observar que en ellos esos porcentajes son de columna. Al hacerlo así, ello permite afirmaciones sobre el conjunto de fincas vendidas a compradores de fuera de un municipio que antes no podíamos hacer.

Por ejemplo, a partir del cuadro 170 puede afirmarse: el 85% de las fincas adquiridas fuera del pueblo y el 87% de las adquiridas fuera del partido por compradores de Zaragoza corresponden a los 105 individuos que adquirieron bienes que en conjunto tenían una valoración inicial superior a los 80.000rs. Antes hubiera sido imposible que el porcentaje de las adquiridas por gente de fuera del partido fuera superior al de las adquiridas por los de fuera del pueblo (mostraría un error de los datos). Ahora ello es posible pues nos referimos al conjunto de todas las fincas y no al grupo caracterizado por el concepto que figure en la fila.

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El CUADRO Nº 165 agrupa a los compradores por tramos relacionados con el total de sus remates y trata de dar una panorámica general de lo comprado por ellos en total, fuera de la ciudad y fuera del partido judicial.

La presencia de un nutrido grupo de compradores con una inversión notable por encima de 50.000 o incluso 100.000rs es evidente y también lo es la proclividad de los de más de 200.000rs a comprar fincas situadas fuera de la capital.

En conjunto, la mejora de los compradores de Zaragoza supera a la media provincial que daba un índice de 222.4, pero si atendemos a lo que se compra fuera del término las mejoras de los compradores hasta 25.000rs son peores que las totales de fila y a partir de 25.000 la relación se invierte claramente hasta llegar a los compradores de más de 200.000rs (de los que sabemos además que compran la mayoría de las fincas de fuera), con quienes lo comprado fuera logra una cotización equiparable y siempre excelente que resulta superior a cualquier otra. De estos compradores conocemos la profesión de la mayoría, por eso no es de extrañar que salga un porcentaje de fincas con comprador de profesión conocida del 95.6%.

Los compradores que invirtieron menos de 100.000rs constituyen un grupo importante en número (el 61.6%) pero no alcanzan más que al 18.2% del número de fincas, el 11.4% de los remates, el 11.4 % de la extensión rústica y el 15% de las rentas. Mientras que los compradores más importantes se llevan un promedio de 33 fincas por comprador, los que invirtieron menos de 25.000rs no llegan a finca y media por individuo.

El CUADRO Nº 167 es de factura similar a los anteriores pero se ocupan de distinguir en las fincas si fueron rematadas, cedidas o subastadas en más de una ocasión. Dado que las fincas o bien se adquirieron por remate o por cesión, resulta lógico que los porcentajes de fila por esos dos conceptos sean complementarios y sumados den 100 en los datos referidos a las fincas. Al hablar de porcentaje de compradores por remate o cesión las categorías no son excluyentes y la suma de porcentajes dará más de 100. El porcentaje de exceso no hace sino reflejar la proporción de los que compatibilizaron el ser rematante y objeto de cesión. El numero de estos se averigua a base de sumar en cada fila los que rematan y los que ceden y al total obtenido se le resta el número de compradores diferentes que aparecen en esa fila en el cuadro 165.

Entre los dos tramos de menor inversión lo normal es que los compradores o bien sean rematantes o lo sean por cesión pues solo un individuo en cada caso compatibiliza ambas posibilidades. En los dos tramos entre 50.000 y 200.000rs ello sucede con 22 sujetos y entre los más grandes en 58 de los 104 que pertenecen a la categoría. Y este dato nos lleva a otra conclusión. Entre los que invirtieron más de 200.000rs hay 17 que sólo compran rematando ellos mismos sus fincas y 29 que sólo lo hacen a través de cesiones, pero el 55.8% lo hacen unas veces rematando y otras adquiriendo por traspaso.

Si bien es cierto que son bastantes los grandes compradores que permanecieron en la sombra tras la figura de otros que compraban para ellos hay que reconocer que casi el 75% de los compradores de esta categoría lo hicieron rematando sus propias fincas en alguna ocasión o en todas. De los que compraron entre 50.000 y 200.000rs cabe señalar otro tanto. Las columnas de media de número de fincas adquiridas por los compradores en una u otra circunstancia (remate y cesión) aparecen en las columnas finales del cuadro 165. Ahí puede apreciarse que en casi todos los tramos de compradores las rematadas directamente son bastantes (entre 25 y 100.000rs son más, incluso, que las cedidas).

Y si nos atenemos a la proporción de rústica adquirida como rematantes o por cesión los grandes compradores lo hicieron por mitad, al igual que los compradores de los dos tramos de menor importancia. En este aspecto lo que más llama la atención es que los que invirtieron de 25 a 50.000rs remataron casi 74.8% de la extensión adquirida por ellos mientras que en los de 100 a 200.000rs la proporción casi se invierte, actuando el tramo intermedio como eslabón que facilita el cambio de tendencia.

El CUADRO Nº 169 clasifica a los compradores de Zaragoza en función de la superficie rústica adquirida. Lo primero y más evidente es que el 37.6% solo adquirieron bienes urbanos y que el 28.7% se hicieron con fincas que en conjunto no alcanzaron las 2 Ha. De todas las fincas que se compraron fuera del pueblo y del partido las adquiridas por compradores que no llegaron a las 8 Ha constituyen una porción muy escasa. La importancia de este grupo de compradores que se interesa más por las fincas del municipio se ve mediatizada por el hecho de que apenas adquieren poco más del 10% de la extensión total adquirida por vecinos de Zaragoza.

Resulta sorprendente el reducido tamaño medio de las fincas, inferior a 1 Ha en los que adquirieron hasta 16 Ha, de poco más en el escalón siguiente y de sólo 2.61 Ha en los que compraron más de 32 Ha. En este grupo de 32 compradores que adquirieron más de 32 Ha. la media por comprador (que no se halla dentro de un tramo) es de 85.92 Ha. Se trata, en efecto de una considerable extensión para los valores habituales en que nos estamos moviendo en este estudio, pero sería falso pensar que ello implica que se hicieran con propiedades de ese tamaño en las ricas huertas que rodean la ciudad de Zaragoza. Como puede observarse, del total de 1434 fincas adquiridas por este grupo de compradores, 982 se hallaban fuera de los confines del partido judicial de la capital.

El CUADRO Nº 170, como todos los que agrupan a los compradores en función del valor inicial de las fincas previo a la subasta, proporciona de hecho más información sobre las fincas que sobre los compradores. De los compradores podría decirse que los clasifica en grupos a los que en teoría cabe calificar de "interesados en unos bienes cuyo tope inicial en conjunto no sobrepasa la cantidad de...". En el cuadro llama la atención lo proporcionada que está la distribución del número de compradores en cada uno de los tramos si la comparamos con la del cuadro anterior. Pero si atendemos al porcentaje de número de fincas y restantes valores asociados correspondientes a cada escalón, ahora las proporciones son mucho más favorables a los grandes compradores.

Los que compran en los tres primeros tramos (hasta 20.000rs de desembolso) oscilan entre una media de 1.2 a 1.6 fincas por sujeto, es decir, que la mayoría son compradores que intervinieron solamente una vez y en algún caso esporádico dos o más veces. Entre los de ese colectivo, los que afrontaron cantidades iniciales entre 5 y 10.000rs (a los que no cabe calificar de plutócratas) destacan en el sentido de que se interesaron por fincas con una media de superficie que resulta la mayor de todas las categorías y que además se las llevaron con índices de mejora que se hallan bastante por debajo de la media del total de compradores.

El CUADRO Nº 171 agrupa los compradores de Zaragoza por categorías profesionales y el CUADRO Nº 172 desglosa esas categorías en cada uno de las denominaciones individuales de profesión que hemos registrado. En este último cuadro se ha incluido junto a la profesión una columna con el código que le corresponde cuando se producen agrupamientos. El código consta de una letra inicial que corresponde a la inicial de la categoría profesional (A a agricultor, C a comercio, etc.) de manera que resulte trasparente la asignación de categoría profesional que hemos realizado.

Como ya apuntamos en nuestro comentario a los cuadros 37 a 41 la categoría de propietario es la menos significativa pues en todos los casos son sujetos de los que solo sabemos que pagaban contribución como hacendados de Zaragoza (y por no ser vecinos no se ha incluido en la relación a algunos compradores que contribuían por ese concepto en Zaragoza en el apartado de forasteros).

En cuanto a inversión realizada el cuadro 171 muestra que los comerciantes invirtieron el doble que los propietarios y entre ambos desembolsaron más de las 3/5 partes del total y se hicieron con casi las 3/4 partes de la extensión rústica. Los técnicos, entre los que se incluye a las profesiones liberales, realizaron también una inversión nada desdeñable con un 15% del total. Todas las medias, excepto la de extensión, son de comprador y por lo tanto nos ilustran del desembolso medio efectuado y la acaparación de rentas de los miembros de cada categoría.

Los propietarios son los que compraron fincas más grandes y los agricultores (alguno de los cinco labradores debía ser pequeño propietario) e industriales los que se llevan las más pequeñas.

La mayoría de los comentarios que podrían elaborarse a partir del cuadro 171 se matizan con el cuadro 172. De ese modo, si bien es cierto que el 59.5% de las fincas que se compraron fuera del partido fueron adquiridas por comerciantes, no todos los comerciantes (aparecen 17 tipos distintos) actuaron de igual manera. Los tres tipos más destacados en ese aspecto (los comerciantes de ropa, los tratantes de grano y paja y los tratantes de hierro y trapos) son los que manifiestan básicamente esa conducta y el peso relativo de sus fincas con respecto al total de las vendidas es en los tres casos inferior si lo comparamos con el resultante para las compradas fuera del pueblo, y a su vez éste es inferior que el que adquieren si atendemos a lo que compraron fuera del partido.

Con respecto a los comerciantes cabe hacer la precisión de que las cifras se hallan deformadas debido a que hemos considerado como tal a un comprador de primera categoría y posteriormente figura muy destacada tanto a nivel provincial como nacional. Nos referimos, naturalmente, a Juan Bruil que acaparó en torno a las 200 fincas. Dentro de lo que cabe, pues operamos con información de unos diez años (de las elecciones nacionales de 1836 hasta las municipales de 1846), hemos categorizado siempre a los compradores por lo que eran en el período en el que compraron. Como sabemos, Bruil fue posteriormente ministro de Hacienda y en 1845 fue el promotor de la "Caja de Descuentos Zaragozana" de la que se convertiría en presidente al convertirse en 1857 en Banco de Zaragoza. Pero en 1844 (año del que básicamente hemos extraído el dato socio-profesional de los compradores) Bruil era tan sólo un comerciante de mediana importancia que pagaba 335rs como contribuyente local.

Sucede algo parecido con otro comprador de buen número de bienes desamortizados, Miguel Antonio Ochoteco, al que finalmente optamos por considerarle vecino de Añón porque así aparecía en los protocolos notariales y en las listas de electores, pero del que sabemos, por ejemplo, que había actuado previamente como magistrado en la provincia de Guadalajara y que hacia 1865 (calificado como magistrado y propietario) figura en la Junta de intervención de La Peninsular, la mayor caja privada de ahorros del país presidida por Pascual Madoz (BAHAMONDE,1978, pag.32).

Si atendemos al total de superficie rústica en hectáreas (379.27) adquirida por los 63 técnicos que, grosso modo, corresponden a las profesiones liberales y funcionarios de importancia, se obtiene una media por comprador de 6.02 Ha. Si desglosamos por profesiones, las medias de extensión por individuo son a menudo irrisorias o inexistentes y las más altas son las de los 10 abogados y 5 notarios que adquieren en torno a 10 Ha cada uno (con bastantes de las fincas fuera del pueblo y del partido). A partir de estas realidades es evidente que resultaría absurdo cualquier intento de ligar o calificar a este grupo social, quizá el más representativo de las clases medias, como beneficiario de la desamortización en el sentido de que aprovechara la ocasión para capitalizar a su favor las rentas de la tierra de la provincia.

Los CUADRO Nº 173 y Nº 174 clasifican a los compradores de Zaragoza en función de que compren o no fincas rústicas o urbanas. Más del 60% de los compradores adquirieron fincas de un tipo u otro. Las fincas urbanas fueron muchas menos (sólo el 30.8%) pero significaron casi el 50% del remate y del valor inicial, que al capitalizarse más bajo que en las rústicas explica el porcentaje del total de rentas del 55%. De cada tres fincas rústicas adquiridas por compradores de Zaragoza aproximadamente dos se hallaban fuera del término municipal mientras que entre las urbanas es una solamente.

El cuadro 174 distribuye a cada uno de los 474 compradores de Zaragoza en categorías según las combinaciones de clase de fincas adquiridas. Exactamente una tercera parte compró sólo rustica, algo menos de un tercio de los compradores adquirió sólo urbana y en torno a la cuarta parte (27.4%) compró fincas de ambas clases. Este último grupo, el menor en número, con 130 individuos, se hizo, sin embargo, con casi el 60% del total de fincas gracias a una inversión en la misma proporción.

Los CUADRO Nº 175 y Nº 176 abordan los bienes comprados por los vecinos de la capital matizando su procedencia mediante la distinción entre frailes, monjas y clero secular. Destaca en primer lugar el alto porcentaje de fincas de monjas y del clero secular que se compraron fuera de la ciudad. Participaron más compradores en la compra de bienes de frailes que en los de monjas a pesar de tratarse de igual número de propiedades. La media de número de fincas por comprador delata por lo tanto esa tendencia de los bienes de monjas a quedar concentrados en menos compradores. Por lo demás los bienes de frailes son mucho más extensos, significaron algo más de la mitad del remate total, se vendieron mejor y en conjunto ocupan 5 veces más de superficie rústica que los de monjas.

De mayor interés es el cuadro 176 que distribuye al igual que el cuadro 174 a los 474 compradores en función de que adquirieran bienes de una o varias procedencias. El 71.7% de los compradores se hicieron con fincas de un único origen, pero entre todos no llegaron al 25% de las fincas y significaron el 39% de los remates, a pesar de que sus mejoras de cotización son excelentes.

El caso más espectacular es el los 72 compradores (el 15.2%, pero con un desembolso medio de 477.539rs) que adquirieron indistintamente bienes de frailes y de monjas ya que ellos solos se llevaron 1.580 fincas y el 40% del valor de remate. Si les unimos los 23 sujetos (4.9% e inversión en torno al cuarto de millón de reales) que compraron tanto de las dos procedencias anteriores como del clero secular vemos que se hicieron con el 63% de las fincas y el 50% de los remates.

Los que compraron sólo bienes de frailes parece que fueron compradores inclinados indudablemente hacia la compra de fincas rústicas (1.543 Ha.) y se llevaron un alto porcentaje de la superficie agrícola, bastante superior a su porcentaje de inversión y mucho más todavía del porcentaje de valor inicial que les corresponde (es decir, que se cotizaron muy bien). Son a su vez los que menos fincas han comprado fuera de Zaragoza y ello induce a pensar que entre ellos deben figurar los que compran pocas veces bienes de fuera pero que lo hacen si se trata de fincas muy grandes y no les importa subir las pujas para quedarse con ellas.

Los que únicamente adquieren bienes de monjas figuran a continuación (con el 34.8% de las fincas) entre los que menos compran fuera de la ciudad, pero no solo eso sino que casi todas las fincas que incurren en esa circunstancia se hallan además fuera del partido. Dado que entre los 86 compradores de este grupo sólo consiguieron 57.29 Ha. parece evidente en ellos una inclinación mayor hacia los bienes urbanos y realizando unas mejoras en la cotización igual de elevadas que en el caso de los que sólo compran bienes de frailes, aunque con una media de desembolso sustancialmente inferior.

Los CUADRO Nº 177 y Nº 178 son una mera ampliación de los dos anteriores estableciendo un mayor detalle en las instituciones de procedencia de las fincas.

Los CUADRO Nº 179 y Nº 180 clasifican a los compradores teniendo en cuenta los distintos grupos de remate a que pertenecían las fincas que compraron. En el cuadro 179 se percibe que en los dos tramos inferiores de fincas vendidas más baratas es donde se produce una participación menor de compradores (aunque adquieren muchas fincas de escaso valor) y los números parecen estabilizarse en torno al 40% para los restantes escalones superiores. Las fincas hasta 12.500rs constituyen el 70% de las que se compraron fuera del término.

Se constata, una vez más, que la cotización es mejor cuanto más caras son las fincas, pero lo más sobresaliente es que el 40% de los compradores de Zaragoza (189 y afecta a 349 importantes fincas que significan algo más de la mitad de la inversión y de la superficie rústica) se ve involucrado en la compra de bienes rematados por más de 50.000rs. Un remate de ese valor es un criterio bastante equilibrado para calificar a una finca como buena y poder calificar a las de este grupo (que son exactamente el 10%) como las mejores fincas de las compradas por vecinos de Zaragoza.

La conclusión es evidente: dado el número de fincas y el de compradores, resulta obvio que es imposible sostener que las fincas más valiosas y de importancia fueron a parar a muy pocas manos. De las fincas de 25 a 50.00rs podría afirmarse casi lo mismo, aunque en menor medida, ya que 181 compradores adquieren 447 fincas. Las acaparaciones de fincas se producen básicamente (y el dato no sorprende) en las de menor valor. De todas formas, el cuadro no distingue (el cuadro 180 tampoco) cuántos compradores compaginan remates de fincas de un tramo y de otro (es posible que todos sean los mismos). Se podría hacer, pero como este estudio se haría inacabable renunciamos a esa constatación de antemano.

El cuadro 180 nos muestra el número de compradores que compran fincas de un solo tramo de remate o de más. Los datos no diferencian si los que han comprado en un sólo tramo lo han hecho con fincas que valen menos de 3.125 o más de 50.000rs. Se limitan a reflejar lo que podríamos denominar "versatilidad" de los compradores o predisposición a adquirir bienes independientemente de que su precio se mueva dentro de escalas de precio muy diferentes. La mitad de los compradores (51.5%) actúan dentro de un solo tramo de remate, el 17.9% en dos y el 11.8% en tres. La especialización en compras de fincas cuyos remates se mantienen dentro de unos márgenes determinados parece ser una tendencia. Y los de ese grupo son los que adquieren un promedio de menos fincas pero con una extensión media superior y con mejor cotización.

El grupo de 26 individuos (5.5%) que participan en compras de cualquier valor destaca desde cualquier punto de vista que se le observe. Compraron una extensión considerable de tierra (el 28.7%) y se hicieron con el 35.2% de las rentas con un remate medio que supera el millón de reales y un promedio de 60 fincas. Son los que adquieren el 56% del total de fincas compradas fuera de Zaragoza y el 58% de las localizadas fuera del partido. Este grupo constituye verdaderamente el prototipo de comprador que compra mucho, que parece omnipresente, y que da la imagen del comprador de bienes desamortizados que tradicionalmente se ha intentado generalizar. No se trata, por supuesto, de negar su existencia ni de restarle importancia, pero creemos que a partir de un 5.5% de los compradores de la capital con un comportamiento muy específico no se puede calificar a la gran masa de compradores de bienes del clero.

Para los compradores de Zaragoza no hemos realizado una tabla que nos muestre el número de años diferentes en que intervienen los compradores. Pero los cuadros 63, 64 y 65 que muestran ese dato para el conjunto de la provincia nos pueden servir para ilustrar la situación. Ateniéndonos a los que adquieren bienes subastados en cinco o más años distintos comprobamos que son sólo 25 los compradores beneficiados con fincas (obtenidas por cesión o remate), 4 los que lo hacen como rematantes y 10 los que las reciben por cesión de otro.

Es decir, el grupo que hemos calificado como "omnipresente" lo es mucho menos si lo analizamos desde el punto de vista del período de tiempo durante el cual actúa ya que si considerásemos un período de seis o más años las cifras descienden de una manera drástica (12, 4 y 4 compradores respectivamente). Sin embargo, y sin entrar en mayores profundidades, no queremos dejar de decir que al menos sí que existe un comprador al que cabe calificar de incansable e incombustible: el mismo sujeto que en el cuadro 63 aparece como ejemplar único comprando a lo largo de nueve años (sobre un total de 10 ya que 1845 agrupaba a los anunciados después) es el que aparece en el cuadro 176 comprando 87 fincas e igualmente destacado, al ser el único que adquiere bienes de las cuatro procedencias que hemos diferenciado.

Los CUADRO Nº 181 y Nº 182 muestran la participación de los compradores de la capital en función del tipo de fincas rústicas o urbanas que adquirieron. A destacar el alto porcentaje de participación en la adquisición de viviendas y de campos, así como el gran número de éstos que se hallaban fuera del partido.

El cuadro 182 nos permite afirmar que la "versatilidad" de un reducido número de compradores de la capital a que aludimos anteriormente vuelve a plasmarse en los datos. A pesar de que hemos distinguido 12 tipos de fincas y que varios de ellos gozan de una participación importante de compradores distintos (reflejada en el cuadro 181) aparece de nuevo un grupo de 28 compradores que compran al menos 5 tipos diferentes de fincas y 16 que lo hacen en 6, e invierten unas cantidades exhorbitantes. Entre los 28 compradores aportan el 29% de los remates y se llevan el 44.9 de la superficie rústica y el 63% de las fincas de fuera del partido.

Los porcentajes de fila de las fincas compradas fuera no aparecen en el cuadro pero cabe señalar que tienden a aumentar conforme aumenta la diversificación de la inversión. Los 16 compradores que compraron bienes de seis o más tipos diferentes son a la vez compradores que compraron un enorme número de propiedades (en todos los casos el promedio es superior a 57), logrando en total 1.191 fincas, de las que 918 se encontraban fuera del partido judicial de Zaragoza.

Pero el cuadro 182 nos dice también que el 62.7% de los compradores compraron fincas de un solo tipo y que el 79.2% de dos como máximo. A esa cifra se podría añadir el 9.7% constituido por los que compran bienes de tres tipos a pesar de haber comprado un promedio de más de 10 fincas por sujeto y llegaríamos a la conclusión de que junto a la versatilidad de algunos cabe destacar la "especialización" o interés por solo algún tipo determinado de fincas de la mayoría. Ello vendría a ser corroborado por el hecho de que la media de remate de los compradores que adquirieron fincas de un sólo tipo son 66.095rs y esa es una cantidad (dada la abundancia de fincas de poco valor) que podría haber permitido una mayor diversificación y mucho más en los dos tramos siguientes en que el desembolso medio asciende a 174.004 y 290.662rs respectivamente.

 

 

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Última actualización:
21/03/06