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"La desamortización de Mendizábal en la provincia de Zaragoza (1836-1851)".  P. Marteles, 1990. (pmartele@pie.xtec.es)

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6.2.- LA VENTA DE FINCAS FRAGMENTADAS EN PORCIONES

En esta sección se aborda una serie de cuadros que se ocupan únicamente de 663 fincas. La mayoría son rústicas y de 615 hemos controlado su extensión que alcanza en total a 1639.67 Ha., es decir, el 23.1% de la superficie desamortizada. Se trata en todos los casos de porciones de fincas mayores, no necesariamente muy grandes, que fueron anunciadas en lotes pequeños para facilitar su compra por un sector más amplio de público. El conjunto de fincas que se fragmentaron no incluye a todas y cada una de las mayores fincas de la provincia ya que bastantes no se dividieron en pequeños lotes.

En las que sí se parcelaron no podemos distinguir ni aclarar si el hecho de la fragmentación procede de la estructura previa de explotación de la finca o de la voluntad expresa por parte de la Hacienda de hacer parcelas más pequeñas. En algún caso nos consta que las distintas porciones de la explotación se hallaban arrendadas al mismo sujeto, pero el dato no resulta significativo en absoluto y, a nivel de opinión, más bien nos inclinamos a pensar que las porciones deben tener probablemente su origen en la diferenciación previa que tenían las distintas partes de la finca en los propios libros de cuentas de los conventos.

Los porcentajes de columna los hemos referenciado en todos los casos con respecto a los totales que aparecen en el cuadro 123 y se debe hacer la aclaración de que tanto el número de compradores como el de rematantes (323 y 396 respectivamente) no corresponde al de compradores diferentes que intervienen en la compra del conjunto de las 663 fincas sino que es la suma de los compradores distintos que intervienen en la compra de fincas que se subdividieron en dos, tres, etc. porciones, es decir, en cada fila. Y el mismo comprador definitivo puede haber comprado porciones en explotaciones divididas en distinto número de lotes, de manera que puede aparecer contabilizado en varias filas.

El CUADRO Nº 123 ofrece una panorámica general de las 217 explotaciones que fueron anunciadas en porciones para su venta. Lo normal es que todas las porciones de cada finca se anunciaran en el mismo boletín y si en algún caso el arriendo de la finca era en conjunto, el anuncio indica que la capitalización de cada porción se ha "calculado" a partir del reparto de la cifra global. Las filas del cuadro recogen las explotaciones en función de que se anunciaran en 2, 3, etc. porciones para su venta.

El 60% de las explotaciones se anunciaron con sólo dos parcelas, el 20% con tres y menos del 10% con cuatro. La fragmentación en mayor número de porciones se dió en muy pocos casos. El aspecto más interesante del cuadro aparece en la columna de extensión media de las fincas fragmentadas. La evidencia de la voluntad de parcelar (o respeto a la parcelación previa) no puede ser más contundente. La extensión media de las fincas de dos y cuatro porciones es de 1.2 Ha., de 3.1 Ha las de tres porciones pero de sólo 0.74 Ha las de cinco, etc. Hubo una finca de 250 Ha que se dividió solo en 10 porciones y otra de 93 Ha. que se fragmentó en sólo 12. Esos fueron los casos más destacados de parcelas grandes. En el primero la explotación fragmentada quedó en manos de sólo dos compradores y en el segundo en manos de seis personas distintas.

El CUADRO Nº 124 se ha preparado para observar con más facilidad el proceso de concentración o acaparación de las fincas. Se ocupa únicamente de las explotaciones que fueron adquiridas definitivamente por un sólo comprador, es decir, el número de compradores y explotaciones coincide, mientras que el de rematantes de las porciones es mayor (algunos, o bastantes según los casos, han cedido a otra persona interesada en adquirir el conjunto de la finca. Las explotaciones que fueron a parar a un solo comprador se detienen al llegar a la fragmentación en siete porciones, pero manifiestan un comportamiento curioso en relación con la mejora en subasta de las fincas al comparar los datos con el cuadro anterior o con el siguiente. Las de tres y cuatro porciones lograron pujas más altas a pesar de que son fincas de un valor medio inicial inferior a las del conjunto de su categoría y las de más de cuatro porciones obtienen una mejora que se halla muy por debajo, y tanto es así, que hace pensar que se trata de fincas del clero secular.

De todas formas, el mayor volumen de explotaciones (98) corresponde a las de dos porciones y en ellas tanto la mejora como el valor medio y extensión de las fincas se hallan muy próximos a los del conjunto. En este caso el contraste aparece con las fincas parceladas en dos porciones y que quedaron en manos de dos compradores distintos (31) que pueden verse en el cuadro siguiente.

El CUADRO Nº 125 se ocupa de las explotaciones que fueron a parar a más de un comprador y nos muestra que las de dos porciones, a pesar de mayor tamaño medio eran de valor inicial inferior y obtuvieron peor índice de mejora.

A partir de las fincas fragmentadas en pocas porciones (pues el número de las otras es escaso), la posible conclusión a este respecto iría en el sentido de constatar que la existencia de algún interesado que tuviera voluntad de agrupar y quedarse con las distintas parcelas de una explotación no parece haber actuado, tal como se ha afirmado repetidamente, como elemento disuasor para otros licitadores sino que las pujas llegaron a ser más altas (en beneficio del erario público) en el caso de darse esa circunstancia. O dicho de otra manera, los que lo consiguieron (quizá hubiera otros interesados en agrupar propiedades) lo hicieron a base de pujar más alto, directamente o a través de intermediarios.

El CUADRO Nº 126 nos presenta los distintos municipios de ubicación de las fincas que se fragmentaron. La supremacía de Zaragoza no necesita ser puesta de manifiesto. Y ello sucede precisamente en el lugar en que las posibles presiones para evitar la fragmentación debían ser mayores en teoría, ya que allí era donde había más abundancia de capitales. Las columnas con porcentajes las hemos referido en este caso al total de la localidad con objeto de poder apreciar el valor de lo que se fragmentó en ellas.

En Zaragoza ciudad se parcelaron 713.54 Ha, lo que supone el 54% del total de la extensión rústica vendida allí y una media de 2.20 Ha. la porción. El otro lugar notable, con 91 fincas procedentes de 29 explotaciones es el municipio de Borja, lugar en el que la parcelación afectó al 32% de la superficie vendida, generando parcelas con una extensión media de 1/2 Ha. La columna de "nº de compradores del pueblo" son los esa vecindad que adquirieron bienes y que puede servir de referencia mientras que las que ofrecemos de compradores y rematantes son las que intervinieron en la compra de parcelas y por eso los porcentajes carecen realmente de interés o pueden resultar absurdos.

El CUADRO Nº 127 es similar al anterior pero aborda la descripción de las explotaciones en función de la institución de las que procedían. La columna de media de extensiones descubre de inmediato que las parcelas que resultaron de mayor tamaño después incluso de ser fragmentadas fueron las procedentes de monasterios masculinos. La columna de total de extensión evidencia la importancia de cada propietario original. De esa forma se aprecia que las 334 Ha. de Escatrón procedían de dos grandes fincas del Monasterio de Rueda o que las 453 Ha. del convento de San Lázaro de Zaragoza (con una media de 9 Ha. la porción) constituye una buena parte del total parcelado en el municipio (el 63.58%).

Y la consideración de este último dato nos obliga a precisar, conjugando los datos del cuadro 126, que el total de extensión de las restantes 274 fincas con extensión conocida que no eran de San Lázaro alcanzaba a 259.83 Ha. y por consiguiente nos daría una media global de extensión por parcela para el resto de propietarios de Zaragoza de 0.94 Ha. Las dimensiones exactas de cada procedencia están en el cuadro, pero en conjunto, se puede afirmar que una buena parte de las codiciadas tierras próximas a la capital fueron sacadas a subasta constituyendo lotes cuyo valor inicial medio fue de lo más razonable.

El CUADRO Nº 128 encierra, a pesar de su brevedad, un notable grupo de conceptos o categorías presentadas de manera resumida. Las filas distinguen si ha habido uno o más compradores en las fincas fragmentadas en lotes y los casos en que el comprador es el mismo que el rematante, etc. La última fila con el total de explotaciones parceladas no es el total de las columnas pues los conceptos se cruzan en muchos casos pero los porcentajes sí van referidos a ese total. El 46.5% de las explotaciones fragmentadas (101) quedaron en manos de un solo rematante y un sólo comprador y 45 explotaciones (el 20.7%) a pesar de ser rematadas por más de un licitador fueron a parar a un sólo comprador.

Sin embargo, líneas más abajo se nos aclara que de ese total de 146 explotaciones, en 54 casos el rematante y el comprador es la misma persona mientras que en 92 interviene algún otro rematante en la adjudicación del total o parte de la finca y ha mediado algún traspaso. Comparando los índices de mejora de estas dos últimas filas se observa la excelente cotización (289.6%) lograda por las fincas parceladas en las que rematante y comprador coinciden. La cotización de las fincas adquiridas por un solo comprador, en las que lo más frecuente es la intervención del propio comprador y algún otro rematante logran una cotización parecida (288.4%). En ambos casos, que son aquellos en los que el comprador definitivo parece estar más interesado en una explotación completa son pues las situaciones en que las pujas subieron más alto.

La fila que contiene información sobre el conjunto más importante es la que se ocupa de las fincas en las que interviene más de un comprador y más de un rematante: afecta al 66.8% de la extensión fragmentada y el 57% de los remates. En ese grupo aparecen las fincas más extensas (de media) y mayor valor inicial y de remate y es el que consigue una cotización que es exactamente la misma que corresponde al total de todas las fincas desamortizadas en la provincia.

El CUADRO Nº 129 ofrece algunos detalles de las 9 fincas que fueron objeto de mayor parcelación para su venta. Se indica para cada una de ellas la localidad, procedencia y tipo de cultivo predominante. Cada fila representa una porción de la finca y se dan los códigos de identificación del rematante, comprador, fecha de anuncio, número de veces que fue subastada la porción, los traspasos de que fue objeto y demás valores. En la columna de identificación de los rematantes si el código empieza por una "P" ello quiere decir que el rematante fue un sujeto que no compró nada (fue sólo "P"articipante, frente a los otros que fueron "C"compradores). Los "participantes" son sujetos que cedieron todo lo rematado (si son fincas vendidas) y a veces sujetos que quebraron todo lo que pretendieron quedarse (pero ese hecho no se contempla ahora pues se trata de fincas que efectivamente se vendieron).

Si se atiende al detalle de las columnas de identidad de rematante y comprador se observa, en sólo unas pocas fincas, la gran variedad de situaciones, alejada de cualquier esquematismo simplificador, que creemos caracterizó el desenvolvimiento real de las subastas.

En la explotación Nº 1, uno de los compradores remató sus tres porciones y el otro las recibe todas de un único rematante que no se quedó con ninguna de las porciones ni ninguna otra finca. En la explotación Nº 2 hay un comprador que se queda con cinco porciones de las que él remata tres y le ceden otras dos; otro comprador se queda con una porción por cesión y otro se queda con dos porciones de las que una la remata (en segunda subasta) y la otra se la ceden. En conjunto, los tres que rematan y ceden parece que cada uno lo hace para un comprador definitivo distinto.

En la explotación Nº 3 un sujeto remata una sola porción y se la queda y las otras 7 porciones quedan en manos de sólo otro comprador después de que un rematante le cediera dos y otro le cediera cuatro. En la explotación Nº 4 el mismo comprador que en la anterior había adquirido una porción vuelve a quedarse con otra y todas las demás son cedidas por un único rematante a otro diferente. En la explotación de Escatrón (Nº 5) aparecen cuatro rematantes que ceden a un solo comprador que se queda con nueve de las diez porciones, pero uno de los rematantes cede además a otro comprador distinto una sola porción. Etc.

En general, son fincas vendidas en distintos años y en las que las distintas porciones son objeto de índices de mejora que se mueven dentro de un amplio arco. En todas las explotaciones aparece algún rematante que es sólo "participante", aparecen repetidos rematantes de porciones de distintas explotaciones que a veces ceden a un comprador y a veces a otro.

Las explotaciones Nº 6 y  Nº 8 se vendieron en la misma fecha y proceden en ambos casos del Convento de San Lázaro de Zaragoza. En ellas se repite algún rematante que lo hace para sí, otros que parece que rematan siempre para el mismo y otros que rematan para ceder a compradores distintos. Algunos compradores llegan a la finca a través de una cesión pero otros lo consiguen después de dos cesiones a pesar de que sea el mismo rematante el que parece que compra para él (y sin embargo hay que tener en cuenta otro intermediario entre ellos).

La riqueza y variedad de posibles situaciones es tanta en tan sólo dos fincas fragmentadas (en las que por hallarse en la propia capital se supone una mayor capacidad de algunos compradores para acaparar y concentrar propiedades) que más que en apaños previos uno se siente inclinado a pensar que todo el complicado y entramado juego de remates y cesiones no es sino el normal resultado del desarrollo normal de una subasta.

La mayoría de las explotaciones se vendieron en primera subasta, pero la Nº 7, unos olivares de los Dominicos de Gotor, fue objeto de 2 y 3 subastas en trece de las porciones para quedar finalmente concentradas la mayor parte de las 23 Ha. en una sola mano. Las porciones se vendieron prácticamente por su valor de anuncio excepto la número 12 que se vendió a la primera (con una mejora de 419.6%). La pésima cotización de estas parcelas hace pensar de inmediato en el "mecanismo de depreciación" que muchos autores atribuyen a manipulaciones de los compradores.

Veamos, sin embargo, el caso con un poco de detalle. La porción 13ª es el testimonio de que en primera subasta la mayor parte de las parcelas de olivar de la finca se vendieron con una cotización excelente, pero los rematantes quebraron. En segunda subasta las mejoras ya fueron prácticamente nulas y a pesar de ello en varias porciones se volvió a quebrar de manera que nueve de las porciones se volvieron a rematar (y traspasar) en tercera subasta, sin que se bajara en ningún caso del valor de anuncio. Y si nos fijamos en lo que omite el cuadro, todavía quedaron dos porciones, la 2ª y la 3ª, que no se vendieron ni a la tercera ni en otro intento posterior que no aparece en la tabla porque son porciones que quedaron sin postor definitivamente.

De la segunda a la tercera subasta no podían depreciarse más, de manera que si se observa la quiebra ¿es un comportamiento para depreciar la finca? Lo más probable es que se trate de una explotación que debía estar en pésimas condiciones y que su precio estaba sobrevalorado. De esa manera, el único que hizo un mal negocio fue el comprador que adquirió la porción 13ª con una mejora de 419%, y que es el mismo que luego compró la porción 1ª por el precio exacto de anuncio y que se dejó pasar las porciones 2ª y 3ª porque no debían valer ni eso a pesar de que eran fincas del clero regular y que se pagaban en un papel depreciado.

La explotación reseñada en último lugar (Nº 9) no es una finca rústica sino que es el ejemplo de mayor fraccionamiento de una finca "urbana" y que corresponde en su mayor parte a fragmentos del claustro y celdas anejas de la Cartuja de la Concepción que tras sucesivas quiebras fueron vendidos en segunda y tercera subasta entre 1844 y 1847.

 

 

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Última actualización:
21/03/06