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"La desamortización de Mendizábal en la provincia de Zaragoza (1836-1851)".  P. Marteles, 1990. (pmartele@pie.xtec.es)

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9.3.- PETICIONES DE LA UNIVERSIDAD LITERARIA

El número de solicitudes de la Universidad Literaria de Zaragoza a la Junta de Enajenación, es muy abundante. Durante la guerra de la Independencia tanto la Biblioteca como los locales de la Universidad se arruinaron, pero como veremos, en estos años supo aprovechar la oportunidad para efectuar mejoras en el establecimiento.

La supresión de los conventos brindó al Claustro de la Universidad una magnífica ocasión para poder hacerse con locales, recoger libros y manuscritos de la provincia con los que enriquecer su biblioteca y dotarse de un mobiliario apropiado a la dignidad de la Institución. En 1840 se le concedió, para mejora sus instalaciones, el convento de Trinitarios, en la plaza de la Trinidad.

Algunas bibliotecas de conventos suprimidos fueron a parar a la suya y con respecto al mobiliario, durante estos, años, el claustro y su Comisión de Ornato mostraron una especie de debilidad por hacerse con las sillerías de los conventos suprimidos.

El 23-11-37 llega a la Junta una solicitud del Claustro pidiendo la sillería del coro que existe en el convento de Santo domingo, contestándosele que puede dirigirse a la Superior, pues se carecen de facultades para la cesión.

Unos meses más tarde, el 3-2-38, nuevamente vuelve a solicitar lo mismo siendo "su objeto el atender con el mayor esmero a la conservación del mérito artístico que tiene y salvarla de cualquier riesgo a que podía verse expuesta, ofreciendo verificar la traslación por personas inteligentes, a fin de que no reciba el más pequeño deterioro y su reposición en el caso de que sufra alguno". En consecuencia y "conociendo la Junta que efectivamente pueden ocurrir los casos que expresa el Claustro, ya por la reunión de tropas en aquel edificio y quizá también por la falta de cuidado y limpieza" se le concede la sillería, siempre que en caso de necesitarla la Junta para otro fin, esté dispuesta a devolverla.

El 23-2-38 la Universidad agradece la concesión de traslado de la expresada sillería y solicita la sillería del Monasterio de la Concepción, "por ser aquella insuficiente para todo el teatro donde celebra sus actos públicos literarios y el peligro que corre ésta por incursiones de tropas". La Junta se inclina a concederlo en las mismas condiciones, pero no debió llevarse a cabo porque mucho tiempo después, Juan Bernardón, vecino de Zaragoza y doctor en derecho civil, pide se le entreguen para uso universitario, las sillerías del coro de la Cartuja de la Concepción y del Monasterio del Aula Dei, acordando la Junta concedérselas el 4-12-39 y nombrando para ello a Miguel Roched, contador interino de Amortización.

El mismo día, el administrador de la Cartuja de la Concepción había manifestado su disconformidad a la posible cesión ya que la "sillería del coro se conserva en un estado muy bueno y extrayéndola del sitio podría con facilidad romperse parte de ella o en su transporte a esta capital, pues de lo contrario quedará dicho edificio muy desmantelado", a lo que la junta le responde que se atenga a lo dispuesto sobre el traslado.

El 20-12-39, Bernardón pide un reloj con su campana, procedente de la Cartuja de la Concepción, de nuevo para servicio de la Universidad y se le concede en calidad de depósito.

El 27-1-40 la comisión de ornato pide un cimbalito que hay en el almacén para los cuartos del reloj, un cancel de la iglesia de San Pedro Nolasco y la silla presbiteral de la Cartuja de la Concepción. La Junta acuerda que no ha lugar la cesión de las campanas, por estar a disposición del Gobierno en virtud de la última contrata celebrada en Madrid; la silla tratará de venderse, pues ya se le cedió la sillería, "porque no era posible encontrar licitador" y, a cerca del cancel, que informe el administrador, llegándose a la conclusión finalmente en 11-3-40 que no se le podía ceder y que se tasara para su venta.

El 21-6-40 Bernardón pide la cesión de la sillería del coro del Monasterio de Veruela y no ha lugar, de momento, recomendándosele al subalterno de Tarazona que informe de su estado y valor y sobre la posibilidad de que se enajene allí en beneficio de la Hacienda.

Con fecha 26-9-40 llega la orden, notificada por el Jefe Político, de que se entregue el colegio convento de Trinitarios a la Universidad Literaria y se le hace saber al Comisionado, que tiene las llaves, y al Intendente, para que traslade varios efectos de la Hacienda que existen en el referido edificio. No mucho después, el l7-11-40 se comunica a la Universidad Literaria que Blas Berges ha tasado las cubas del Colegio de la Trinidad, solicitadas por un interesado y que se ponen en venta por no estar comprendidas en la cesión que se había hecho del Colegio.

También el mismo día se dispone la cesión a la Universidad de la sillería del coro del Monasterio de Veruela, la librería del Monasterio de Rueda y una campana del almacén del ramo, para el reloj de aquel establecimiento, ya que la Junta Superior de Gobierno así lo había acordado por orden de 25-9-40.

Unos meses antes, el 27-1-40, la Junta Superior de Gobierno de la provincia había dispuesto igualmente que se entregaran a la Universidad el cancel existente en la iglesia de San Pedro Nolasco, las barandillas, verjas y bronces de los monasterios de Piedra y de Veruela, así como las puertas de la iglesia del Monasterio de Santa Fe.

Finalmente, el 9-11-40 solicita Bernardón las piedras existentes en el Monasterio de Santa Fe para arreglar el pavimento del Teatro de la Universidad Literaria y no ha lugar. Y como el mismo interesado había solicitado por 300r y a nombre propio un reloj del Monasterio de Veruela, se piden informes al subalterno Tarazona.

 

 

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Última actualización:
21/03/06