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"La desamortización de Mendizábal en la provincia de Zaragoza (1836-1851)".  P. Marteles, 1990. (pmartele@pie.xtec.es)

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10.1.- LA JUNTA Y EL CONVENTO DE NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN

Este capítulo es continuación del anterior y en él se recogen, para cada convento de la capital, las distintas noticias de las actas de sesiones de la Junta Provincial de Enajenación que llegan hasta diciembre de 1840. A mediados de ese mes, el gobierno publicó un decreto por el que se anunció a los Ayuntamientos y otras entidades la posibilidad de solicitar edificios conventuales para destinarlos a fines de utilidad pública. En el APENDICE 9 ofrecemos un resumen, a nivel provincial, de los expedientes que conocemos sobre concesiones de edificios llevadas a cabo por la Diputación durante 1841.

El convento de Nuestra señora del Carmen, de los carmelitas observantes, situado en la calle del mismo nombre, los religiosos lo abandonaron en 1835. Era un edificio grandioso, que por su proximidad a las murallas había sido completamente derruido durante los Sitios. Tenía dos iglesias, permaneciendo una de ellas en ruinas en la época de Madoz. Terminada la guerra carlista, el ejército mantuvo allí el Parque de Artillería. Durante los años de gestión de la Junta de Enajenación fue el edificio que le causó más preocupaciones debido al gran número de solicitudes con alegación de méritos para habitar en él, el desmantelamiento de sus ruinas, las necesidades de la fortificación y los problemas con sus inquilinos.

Como éste es el convento del que más noticias hemos recogido y ello nos permite observar con mayor detalle el carácter de las actuaciones de la Junta, nos vamos a permitir la licencia de presentar un documento que no procede de su Libro de Actas, pero que puede ayudarnos a entender mejor cómo se fue organizando la ocupación de los conventos. Se trata del "Estado de los Inquilinos que ocupan el Suprimido Convento del Carmen" firmado por Gimeno, arquitecto de la Junta, el 20-12-38. La distribución de inquilinos aparece por plantas y especificando en meses el tiempo que llevan habitándolo. [1]

Solicitudes de habitacion:

Inquilinos   

 local   

  nº meses   

  estancias   

 tasación 

Planta baja   

Pascual Julvez   

 1   

  5   

 1 cuarto   

20r 

Guillermo Polo   

 2   

 5   

 2 celdas   

60 

Joaquín Lasheras   

 3   

 5   

 2 celdas   

60 

Piso principal

  Ramón Navarro   

1   

 12   

 1 celda 

 

   

2,3   

 12   

 el Salón   

  180

Joaquín Marzal   

4,5   

 12   

 1 celda, 1 cuarto   

  180 

Sebastián Gale   

6   

 9   

 1 celda   

  100 

Isabel Garaycoechea   

7   

 3   

 1 celda   

    80 

Jaime de Gracia   

8   

 6   

 1 celda   

    80 

Manuel Costa   

9   

 6   

 1 celda   

    80 

D.Vicente Benedí   

10   

 6   

 todo el coristado   

 

   

11   

 6   

 1 cuarto   

  160 

Domingo Torres   

12   

 6   

  2 cuartos   

    80

 Segundo piso   

  Dª.Joaquina Salcedo   

  1   

 5   

 2 celdas   

  130 

Dª.Rosa Melero   

 2   

 6   

 2 celdas   

  100

  Dª.María Lágera   

  3   

 6   

 2 celdas   

 100 

Pabellón de la calle     

Petronila Asensio   

 coro   

 3   

 2 cuartos   

 40 

Tomasa Peña   

 1   

 3   

 2 cuartos   

 40 

Pascual Hernández   

 2   

 6   

 2 celdas   

 120 

Mariano Gómez   

 3   

 6   

 1 celda   

 60 

Joaquín Casas   

 4   

12   

 2 celdas   

 100 

Pedro Rojas   

 5   

 2días   

 cocina conventual   

 60

José Casas   

 6   

12   

 1 celda 

   

 7   

12   

 el Refectorio   

 240

El 17-10-37 Pedro López, presbítero secularizado, pide una habitación y se le responde que en su caso es competencia de Amortización el proveerle con algo. El 29-5-38 María García, mujer del teniente Timoteo Serrat, hace presente "la miseria a que se ve reducida con motivo de hallarse dicho su marido en poder de los facciosos en Cantavieja" y se le tasa una habitación en el Carmen.

El 29-5-38 Joaquín Lasheras, soldado retirado que no recibe sus pagas y está ciego, suplica una habitación gratis y la Junta le ofrece un local, a módico precio, en el Carmen. El 6-6-38 Manuel Hernández, nacional de la 5ª Cía. del 2º Bon. de la M. N. de Zaragoza, debido a su miseria por avanzada edad y falta de trabajo, "al hallarse despedido de la casa que habita" solicita habitación y se le recomienda el Carmen, si es que está dispuesto a pagar lo que se le fije.

El 19-6-38 Joaquina Salcedo, viuda de Matías Barbastro, capitán graduado, pide arriendo de una habitación. El l2 de Julio se le concede en el Carmen y el 30 del mes siguiente se le amplía su local con otra habitación más. Mariano Gómez solicita habitación en el convento el mismo día "aunque sea para servir de portero" y se le concede si está dispuesto a satisfacer el alquiler "que es como esta Junta concede habitaciones".

Manuel Costa, sombrerero de oficio, obtiene en 2-7-38 el arriendo de una habitación por 70r. El 2-7-38 Pascual Julvez, pide habitación gratis y se le manda colocar en las mismas condiciones que el anteriormente citado Lasheras. El 12-8-38 Isidro Tierra, soldado licenciado, y con la misma petición que el anterior en "atención a hallarse ciego después de haber servido doce años a S.M." obtiene idéntica respuesta. El 15-9-38 se ordena a Isabel Garaicoechea que pase a pagar su arriendo y tomar razón del local nº 7 que había solicitado. El 25-12-38 Domingo Torres obtiene que se le indemnice por los perjuicios causados en su habitación por los Ingenieros que están demoliendo la Iglesia vieja para utilizar los materiales en la fortificación.

El 9-4-39 Domingo Tartón solicita la habitación que ocupa María Lajera, en las mismas condiciones, para cuando expirase el arriendo de ésta. El 26 del mismo mes, Manuela Ribas, casada con Tartón, informa a la Junta de que Lájera se había ido de la ciudad y se les concede la habitación. Más tarde, en abril de 1840, el matrimonio solicita trasladarse a un local vacante en el convento de Capuchinas, pero no lo consiguen pues el 23 de junio siguiente vuelven a solicitar una habitación del Carmen. Juana Caballero pide también un cuarto y el mismo día se dispone que le concedan un local "de los que se hallan ocupados sin autorización de la Junta".

La existencia de problemas graves en estos locales fue puesta de manifiesto por el administrador el 18-3-39 en un informe que denuncia el abandono en que se halla el edificio y el 30 del mismo mes la Junta envía a Lasierra para que informe.

De mayor importancia son otros dos oficios que también llegan el 26-4-39 a la Junta. Uno es del Comandante de Artillería, quejándose del comportamiento de los inquilinos, proponiendo la expulsión de varios de ellos y acompañado de una certificación del propio alcalde de Zaragoza, D.Bernardo Segura sobre los excesos que se comenten en el Carmen con "perjuicio del vecindario y moral pública". En el otro escrito el administrador se queja de los desórdenes, arbitrariedades y falta de pago de los inquilinos que lo ocupan y del ningún fruto que producen las amonestaciones que se les dirige a fin de evitar aquellos expone que sería muy conveniente a los intereses de la Junta el arriendo de este edificio a una sola persona. Se acuerda que se "señale a los deudores el día 3 de mayo próximo venidero para que satisfagan sus alquileres y no haciéndolo se reputen como despedidos sin perjuicio de los apremios y provisiones que la Junta pueda tomar con los morosos".

En la sesión de 28-5-39 el administrador "hace presente lo inútiles que han sido sus diligencias para evitar los juegos y perjuicios causados al edificio, por personas desocupadas y mal entretenidas, pide se le releve de dicho cargo, si no se le faculta para despedir y reemplazar a los inquilinos, comprometiéndose a responder de la cantidad que en el día produce" La Junta admite a la dimisión "reservándose tomar a su tiempo y en la persona que tenga por conveniente las medidas oportunas con respecto al manejo y administración del citado edificio", y nombra entre tanto a Pedro Blasco, administrador de la Cartuja de la Concepción, para que cuide y tome a su cargo el arreglo interior de éste.

Una vez que Pedro Blasco pasó a ocupar interinamente la administración del convento, presentó a la Junta el 9-6-39 una lista de los reparos necesarios y de las familias que había que expulsar. El arquitecto quedó encargado de la reparación y se procedió a la expulsión. Entre los afectados por esta disposición figuraban Joaquín Marzal, que en Julio pide que no le hagan salir por estar muy atrasado en sus pagas, y no poder asistir a su familia. Así como Manuel Costa e Isabel Garaicoechea, a los que se había expulsado por no pagar, y el 23 de julio solicitan que no se les desaloje.

Y por si hubiera dudas con respecto a la meticulosa escrupulosidad de las cuestiones de procedimiento, poco antes, el 22-5-39 Melchor Tierra, soldado retirado que pedía una habitación, ve denegada su solicitud por no haber presentado la petición en forma conveniente, es decir, con papel del sello.

El 27-8-39 Joaquín Casas pide que la Junta le perdone 100r que adeuda todavía fundándose en que se le confirió la habitación con el cargo de abrir y cerrar las puertas a sus horas y ya ha pagado la tercera parte de su importe que son 50r. El 26 de septiembre la Junta pregunta al administrador qué cantidad puede perdonársele y al no recibir contestación el 4 de diciembre le apremia para que terminantemente le exprese cuánto se le puede rebajar a Casas por la tarea que desempeña.

El 26-9-39 Valero Navarro, emigrado de la villa de Caspe, pide una habitación y se le concede el 4 de diciembre, después que el administrador sugiriera que se le podría arrendar en más de los 80r en que se le ha tasado si se le pusieran ventanas. Y como era de esperar, la Junta manda que se traigan ventanas de las que hay en el convento de Capuchinas. El mismo día, Bernardo Sánchez, Comandante de caballería excedente, pide una habitación y tras informar el administrador el 4 de diciembre que Sánchez se halla en condiciones de pagar, se acuerda proporcionarle una habitación tan pronto como haya sitio.

De la misma fecha son la petición de María Manuela Navarro, viuda de Pablo Pérez, nacional de caballería fusilado por los facciosos el 15 de agosto último en el pueblo de Cribillén, para la que se acuerda que se le conceda la 1a. habitación que quede libre. Y la de Escolástica López, viuda del capitán Sebastián Aisa, que pide también una habitación y con más fortuna que los anteriores se le concede el 23 de noviembre por 180r.

El 4-12-39 Josefa Ibañez y Cortes, viuda del facultativo del ejército Eugenio Martínez, pide habitación, ya que se halla en la "última miseria". También lo hace Dolores Palomina, cuyo marido "murió en acción de guerra contra los rebeldes", viendo denegada su solicitud. Y Jerónimo Usarabi, Teniente graduado retirado, pide habitación por hallarse muy retrasadas sus pagas y se le envía al administrador. En esa fecha el administrador se queja a la Junta de varias inquilinas por "su mal porte" y de la falta de pago, solicitando se las despida "para poner en ellas a personas más regulares" a lo que la Junta accede.

Finalmente, Josefa Serpentier, viuda de Francisco Val, subteniente retirado de esta plaza, solicita en marzo de 1840 un cuarto "que ocupan madre y dos hijos zapateros paisanos, por haberla despedido del suyo el Coronel de Artillería" y se determina que informe Amortización.

Otros usos de locales y efectos del convento:

Una vez examinadas las diferentes cuestiones que con motivo de proporcionar alojamiento fueron planteadas a la Junta, veamos ahora cuales fueron los otros usos a que estuvo dedicado el Carmen y lo que sucedió a algunos de los efectos que allí se encontraban.

El 11-8-37 el Ayuntamiento pide la cesión de los útiles que hacen el remate y verjado del convento para reparar la muralla del Ebro y no ha lugar "por falta de atrivuciones para la cesión gratuita".

El 3-11-37 la Junta convocó sesión extraordinaria para adjudicar la subasta de demolición de las iglesias antigua y moderna del Carmen. La proposición más ventajosa la hizo el arquitecto Segundo Díaz, que la solicitó con la condición de que además de los materiales se le cediera el trozo de terreno comprendido entre la puerta del convento y las tapias de la huerta, ofreciendo además 200r que haría efectivos cuando la Junta Superior aprobara el remate.

Mientras llegaba la confirmación, Díaz, se cuidó muy bien de mirar por lo que se le había adjudicado y una semana más tarde envía tres oficios a la Junta comunicando en uno que ha dejado las verjas de la entrada del convento en el patio de la casa llamada de Sardaña; en otro solicita que se le autorice el traspaso de la demolición a Bernardo Novella cuyo trato han celebrado entre ellos y la Junta le dice que no tiene facultades, y que é o bien su depósito serán responsables en caso de reclamaciones. Y finalmente, en el tercero manifiesta que el día siguiente de la adjudicación fue el convento "sin que persona alguna le franquease la entrada" y hace presente "sería muy conveniente el que se mandase cerrar la puerta de la algecería que constantemente se halla avierta para evitar se extraigan los materiales que están a disposición de quien los quiera coger".

Ante estas noticias, la Junta amonesta severamente al administrador por su dejadez. El 23-11-37 se ha cerrado ya la algecería y se solicita de la Superior que despache el asunto de la demolición del convento. A la vista del retraso, el 3-2-38 Díaz pide que se le vuelva a recordar a la Superior y que mientras llegue la aprobación se le permita empezar a demoler y llevar a cabo unas obras que tiene proyectadas. La Junta no se lo autoriza. Cuando por fin, el 30-8-38, llega la comunicación de la Superior no se aprueba el derribo de las iglesias del Carmen y se le hace saber a la provincial que S.M. no quiere que se demuelan ni se hagan más subastas de demolición de conventos. En la misma sesión había presentado Díaz un recurso expresando sus motivos de queja por la delación de todo el negocio y la Junta, teniendo presente lo que le acaba de llegar de Madrid le hace saber a Díaz que:

"las subastas que se celebran no tienen ningún valor ni efecto hasta que reciban la aprobación de la Junta Superior; no debió entrar en ningún ajuste ni convenio ni sobre la demolición ni sobre el aprovechamiento de los materiales para no exponerse, como ha sucedido, a que no tenga efecto mediante R.O. de 3 del corriente, que ha sido comunicada; que si la fortificación ha dispuesto extraer materiales, no ha estado en el arbitrio de la Junta el evitarlo; que la Junta ninguna concesión ha hecho para derribar y sí sólo para extraer materiales inútiles que se hallan en ruinas, en beneficio de los mismos establecimientos y que habiendo extraido efectos el Díaz, los devuelva inmediatamente y ponga a disposición de la Junta"

Antes de la solución de este asunto también la Capitanía General de Aragón había solicitado la iglesia vieja para demolerla y aprovechar los materiales. Se contestó a Capitanía que estaba pendiente de la Superior esta demolición y que se consultaría a Madrid, pero que, de todas formas según les había comunicado el Jefe político el 19-4-38, S.M. había dispuesto que se suspendieran las demoliciones hasta nueva orden. Lo que había motivado las quejas de Díaz, aparte de la demora, había sido el que la Junta permitiera a la Junta de Beneficencia y a la fortificación, extraer materiales el dos de julio anterior y que el Ingeniero encargado de la fortificación hubiera pedido dos rastrillos o puertas de hierro que habían servido para cerrar el convento, los cuales, al parecer, se hallaban en poder de Díaz. Además, el arquitecto de la Junta, D.Juan Gimeno, también había arrancado "porque no desapareciesen como había sucedido con algunos de los primeros" 26 balaustres y una reja, los cuales fueron tasados y anunciados en venta el 12-7-38. Los rastrillos en cuestión fueron cedidos finalmente para la fortificación.

El 30-8-38 Miguel Cacho Serena, vecino de Zaragoza, pide comprar un trozo del corral del convento y la Junta lo manda tasar y anunciar en pública subasta. El 10-5-38 José Gargallo, solicita para granero la sala del refectorio por 320r, pues la iglesia del colegio de S.Vicente, que tenía ocupada para este uso, ha sido anunciada en subasta. No se admite la oferta, pero se manda tasar por ver si le acomoda.

Días después, el 15-9-38, Marcelino Sota solicita el arriendo de la iglesia "para colocar los carros mortuorios, como arrendador que es del derecho de enterrar de esta capital" y se acuerda que el arquitecto le tase el local y le señale el lugar por donde han de entrar y salir los carros.

El 25-12-38 la Junta Superior pide informes sobre la instancia que el Jefe político le había remitido el 30 de noviembre "relativa a que se le conceda la parte de huerta que se halla fuera de la fortificación, de los conventos de Descalzos de S. José y del Carmen con parte de éste último edificio para establecer un Jardín Botánico" y se informa a la Superior "propendiendo porque se lleve a efecto el establecimiento que trata de hacerse, acompañando al mismo tiempo el plano que ha levantado el arquitecto".

El 9-4-39 Lamberto Lahuerta solicita arriendo de un patio interior y de sus claustros y se le envía al arquitecto.

Otro ejemplo de escrupulosidad nos lo proporciona la solicitud de Gimeno, arquitecto de la Junta, quien el 23-7-39 expresa su deseo de comprar el corral y el horno de yeso del Carmen; diez días más tarde se une su solicitud a otra con igual contenido y el 27 de agosto se anuncia a subasta.

El 30-8-39 el administrador informa de que Joaquín Marzal tiene una cuba que pertenece al edificio. Marzal había solicitado el mes anterior que no se le expulsara de su habitación y como en la Junta no consta ese arrendamiento se pide a Amortización que informe sobre la extracción y los derechos de ese inquilino. El 10-11-39 José Padules, obtiene una pila por 82r y el subalterno comunica que se hace necesario el arreglo del pozo sumidero que se ha desplomado y que se faciliten puertas y ventanas pues faltan en las habitaciones. Para el 4 de diciembre se había arreglado el pozo por 220r, pero la composición de los tejados, también en malas condiciones, se dejó para mejor ocasión. También con esta fecha el administrador pide a la Junta que le abone su 2% de comisión pues había llevado a cabo la venta de las pilas del Carmen y éstas habían subido a 921r.

La demanda de graneros aumentaba durante los meses de junio, julio y agosto. El 16-7-39 el arquitecto presentó a la Junta un presupuesto algo abultado para la construcción de unos graneros en el convento del Carmen. Tras consultar a Amortización y recomendar a ésta su realización debido a la proximidad de la cosecha, el 27 de agosto Gimeno solicita aprovechar algunos materiales del convento de Jesús para las obras (hecho que fue protestado por Camilo Figueras) y el 26 de septiembre los graneros 1-3-4-5 están ya listos para anunciarse en subasta.

Las obras fueron llevadas a cabo sin que la Junta tuviera ningún dinero en caja y con la esperanza de que los arriendos de los graneros la resarcirían. El 20-12-39 Gimeno pasa la cuenta de las obras y la Junta eleva consulta a la Superior sobre el pago de los 4.835r a que ascendía; antes de obtener la respuesta se le abonó provisionalmente ese dinero. El 11-2-40 llega el escrito de la Superior en el que categóricamente desaprueba el pago de las obras de los graneros, recordándole una vez más a la Junta que no estaba facultada para hacer gastos que excedieran de 500r tal como detallaba la Instrucción de 9-5-35. Con todo, el 25-5-40, la Junta dispone que Tesorería formalice el pago que se había hecho provisionalmente, ya que las obras, a pesar de lo comunicado por la Superior habían sido juzgadas necesarias, tanto por la Junta como por las Oficinas.

El 20-12-39 el Coronel de Estado Mayor Manuel Monterde solicita de la Junta que se le ceda el convento para almacén y Parque de Artillería. Se accede a la petición y a los pocos días Capitanía General informa que como resultado de las quejas del Comandante de Artillería contra los desórdenes de algunos inquilinos ha dispuesto su expulsión, como perjudiciales al establecimiento, y ruega que la Junta se ponga en relación con el Comandante para que se lleve a cabo. Se pide al Comisionado de Amortización que informe urgentemente "con toda imparcialidad y circunspección, cuanto le conste, y sea conducente a resolver con acierto la despedida de los sujetos que se marcan por el comandante y nota de las cantidades de los arriendos que éstos pagan por sus habitaciones". El día 3 de enero, es decir, dos días más tarde, el Comisionado confirma lo fundadas que son las acusaciones y se procede a la expulsión.

El 27-1-40 el Ayuntamiento solicita que se le conceda otro local ya que entre lo ocupado por Artillería en el Carmen, figuran unos locales que utilizaba para reunir los carros y caballerías que trasportaban víveres para el ejército. A la vez, la Junta en ese mismo día, tuvo la dicha de verse felicitada por alguien pues le llega una comunicación del General Jefe del Estado Mayor General de los Ejércitos Reunidos, en la que por orden de S.E. el Duque de la Victoria, da las gracias a la Junta de Zaragoza por haber cedido el convento del Carmen para Parque de Artillería. Una vez acabada la contienda, el Comandante de la Sección de Artillería Montada de la Milicia Nacional, reclamó los gastos de las mejoras que había hecho en la parte del edificio donde tenía depositadas las piezas de artillería y los carruajes y la Junta, en 22-4-40 se vio forzada a consultar a la Superior.

Sin embargo, y a pesar de la Artillería, no parece que los inquilinos que siguieron habitando en el convento fueran mucho más ordenados que aquellos que habían sido expulsados, pues las quejas se reprodujeron a fines de agosto y se hizo necesario que acudieran allí para informar López y Roched como representantes de la Junta.

*** notas

1.- AHPZ, SH, caja 756

 

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Última actualización:
21/03/06