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"La desamortización de Mendizábal en la provincia de Zaragoza (1836-1851)".  P. Marteles, 1990. (pmartele@pie.xtec.es)

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INTRODUCCIÓN GENERAL

En el Archivo de la Delegación de Hacienda de Zaragoza existía un riquísimo fondo documental del S.XIX, con series completas de Registros de ventas, libros de cuentas corrientes, correspondencia, amillaramientos, y documentación diversa referida a las distintas etapas desamortizadoras y muy en particular a las de Mendizábal y Madoz. Una vez comprobado que en el Archivo de Protocolos estaban accesibles a consulta las escrituras de las ventas de la época de Mendizábal, ante la existencia de un volumen de información que resultaba excesivo, pudo constatarse de inmediato la absoluta imposibilidad de abordar individualmente el conjunto del tema.

Se pensó en acometerlo entre dos personas para después, y llegado el caso, distribuirse la explotación en profundidad de los datos en dos tesis complementarias. De ese modo, a partir de esta decisión y sin ningún tipo de orientación o esquema previo de trabajo, en 1969 se inició, por un lado una carrera frenética de toma de datos en el Archivo de Hacienda y por otro la búsqueda de la bibliografía que pudiera servir para la elaboración del indispensable marco conceptual de referencia.

El primer proceso no exigía otro requerimiento que el de disponer del tiempo necesario y armarse de una buena dosis de paciencia benedictina que en cierto modo era recompensada por el hecho de ver que los miles de fichas se iban acumulando. De más difícil ejecución habría de resultar el segundo cometido, pues no se pudo o no se supo conectar con los incipientes grupos de trabajo que comenzaban a interesarse en aquellos años por los temas de Historia Agraria del S.XIX y de cuyo contacto se habría derivado probablemente un considerable ahorro de esfuerzos y preocupaciones innecesarias.

La progresión en aquella primera época requería por un lado intentar aquilatar la dimensión y trascendencia del fenómeno relacionándolo con las causas que lo habían originado y por otro entender la mecánica de su ejecución. A partir de los libros de ANTEQUERA (1885) y PORRES MARTIN CLETO (1965), los escritos de BALMES (1950) y FLOREZ ESTRADA (1958) así como de las referencias de las Historias generales de autores tales como LAFUENTE, MENENDEZ PELAYO, ALTAMIRA, VICENS VIVES y otros, se obtuvo una panorámica general del problema. En ella, los intentos de explicación del alcance del mismo venían dados, invariablemente, a partir de contínuas referencias a los Diarios de Sesiones de Cortes o de la prensa de la época.

Se trataba, sin lugar a dudas, de un tema polémico en el que resultaba difícil averiguar si los argumentos de cada bando decían la verdad y en caso de ser ciertos qué parte de la realidad global era explicada por cada uno de ellos. Lo que era evidente es que los aspectos ideológicos y de interpretación política recibían mucha más atención que los estrictamente económicos.

El tema no podía quedar reducido a una mera cuestión de anticlericalismos personalistas y viscerales que afloran como resultado de conspiraciones o porque así lo determinara el "espíritu de los tiempos". Y aunque así hubiera sido, se hacía necesario conocer, además, la posible base real de esa actitud ante la amortización eclesiástica. Ello llevó a la consulta de las obras de los Ilustrados españoles (JOAQUÍN COSTA actuaría de presentador) y de algunos viajeros o estudiosos extranjeros que habían proporcionado datos sobre la riqueza del clero y el número de eclesiásticos. La ausencia en Aragón de un catastro como el de Ensenada esperaba compensarse a posteriori con los datos de los amillaramientos.

El descubrimiento en aquella época de tentativas iniciales, del Diccionario de MADOZ vino a constituir como un momento crucial en la trayectoria de este trabajo. Parecía, y ello resultaba en cierto modo alarmante, que todo estuviera ya calculado, resumido y puesto en forma de cuadro, de tal manera que cualquier otro trabajo sobre la desamortización de Mendizábal se hacía redundante e innecesario.

Por otro lado, la búsqueda de datos sobre el funcionamiento real de todo el proceso de puesta en venta tampoco obtenía la satisfacción debida, pues los Reales Decretos de 1836 y 1841 (copiados a mano de las escrituras impresas de venta en Protocolos Notariales) no bastaban para lograr entender el intrincado juego de actuaciones de la administración y de los particulares al que la bibliografía coincidía en calificar, cuando menos, de pernicioso.

El impulso definitivo para salir de esta especie de estancamiento intelectual llegaría un año después de iniciado el trabajo gracias al encuentro fortuito, en la medida en que esta expresión puede encerrar un cierto grado de verdad, de la obra "Etudes sur la Revolution française" que recopilaba diversos artículos publicados en distintas fechas por G.Lefebvre.

A partir de su lectura y de la consulta a bastantes referencias que allí se mencionaban [1] se hizo aparente que no estaba todo hecho, ni mucho menos, en relación con el estudio de la Desamortización en España. Es más, incluso ahora, y a pesar de lo mucho que se ha publicado hasta el presente sobre el fenómeno desamortizador, no creemos que se haya dado todavía suficiente respuesta a muchas de las propuestas metodológicas que fueron cuajando en la Francia finisecular, como vía indispensable para una auténtica valoración de la repercusión económica y social que tuvo ese episodio de la historia contemporánea en nuestro país.

Equipados con ese marco de referencia se terminaron de recoger las series básicas de datos correspondientes a unas 8.500 ventas de la etapa de Mendizábal. Se introdujeron en el ordenador a base de fichas perforadas y se ensayó la virtualidad del instrumento preparando para ello, en 1971, una tesis de licenciatura sobre las ventas urbanas en la ciudad de Zaragoza.

Al mismo tiempo se fue mejorando la información de tipo jurídico y se procedió a la explotación masiva y sistemática de los cuadros resumen del Diccionario de Madoz así como de todas aquellas voces que tuvieran que ver con las localidades y partidos de la provincia objeto de nuestro estudio.

Una vez preparados los datos de 1836 a 1851, se acometió idéntica tarea con los de 1855-75 [2]. Esto resultó una operación mucho más costosa debido tanto al mayor número de noticias de fincas afectadas (unas 18.000) como a la mayor riqueza de información disponible. Para la primera época, se había conseguido en la mayoría de los casos meter los datos de cada venta en una sola tarjeta perforada, a base de un prolijo proceso de codificación (abreviar nombres, asignar números a pueblos, instituciones y clase de fincas, pasar a sistema métrico las extensiones, etc.), pero en la etapa de Madoz predominaban los casos de dos y tres tarjetas perforadas por finca estudiada.

En 1974 el proceso de puesta a punto de los datos se había terminado. Entre tanto, diversas publicaciones españolas habían empezado a desbrozar el camino del estudio de la desamortización y abundaba ya la literatura, sobre todo anglo-sajona, con propuestas de uso y ejemplos de utilización del ordenador en el ámbito de los estudios históricos cuantitativos. [3]

Una vez informatizados, el volumen de datos era de tal magnitud para la época, que la única posibilidad de su tratamiento estribaba en tener acceso mediante conexión telefónica con el ordenador central del Ministerio de Educación y Ciencia. A pesar de ello, nada hacía sospechar que la explotación de esos datos iba a ser objeto de un parón exasperante, de sucesivos e infructuosos intentos durante años de llevarla a cabo con diversos programadores.

Y para mayor escarnio, esas dificultades de tratamiento de la información se vieron finalmente rematadas por un traslado de los fondos del Archivo de Hacienda a un nuevo domicilio social que supuso la pérdida de la mayor parte de la documentación utilizada y de mucha otra de la que se esperaba hacer uso una vez obtenidos los cuadros de resultados. Tras una gran remodelación en la localización de los fondos de carácter histórico existentes en la provincia de Zaragoza, que hizo prácticamente imposible su consulta durante años, en la actualidad toda la documentación antigua procedente de Hacienda se halla depositada en el Archivo Histórico Provincial.

Han transcurrido veinte años desde el inicio de este estudio. El desarrollo de la electrónica y la abundancia de paquetes informáticos de fácil acceso para el no iniciado ha permitido que gracias a un ordenador personal de cierta potencia, se haya podido retomar el trabajo tras largos años de abandono.

Ello ha sido posible gracias a que en el Centro de Cálculo de la U.A. de Barcelona se pudieron leer, a comienzos de 1987, tanto las tarjetas perforadas con los datos de la etapa de Mendizábal (que se habían conservado milagrosamente en buen estado desde 1970), como la primera cinta de 1973 en la que se habían cargado las casi 50.000 tarjetas con los datos de la etapa de Madoz. Las otras cintas de años posteriores, en las que se habían practicado lentas y engorrosísimas operaciones de depuración de errores de perforación, de eliminación de fichas repetidas, etc. resultaron impracticables, debido sencillamente a que el paso del tiempo tiene consecuencias implacables sobre el material de soporte electrónico.

Pero el paso de los años no ha afectado únicamente al estado de conservación de las cintas de ordenador sino que ha sido igualmente severo con la concepción y diseño original de los distintos capítulos o apartados previstos para esta disertación de doctorado. A estas alturas no tiene ningún sentido evocar las excelencias, por muy documentadamente que se haga, de un instrumento como el ordenador que ha sido objeto hasta de atribuciones que parecerían conjuros de exorcista si se les sacara del contexto en que fueron formuladas. [4]

A la pionera presentación de ANES (1970) siguió la del estado de la cuestión preparado por PONSOT (1972) y a partir de él se han sucedido los intentos de síntesis e interpretación (HERR, 1974; TOMAS y VALIENTE, 1978; FONTANA, 1985, etc.) e infinidad de aportaciones bibliográficas.

Los aspectos más destacados de la normativa legal han sido igualmente puestos de relieve por muchos autores entre los que cabe destacar a TOMAS y VALIENTE (1971) y a CUENCA (1971). MARTIN (1973) ha publicado, incluso, una selección de las disposiciones legales de mayor trascendencia. Tampoco hay nada que añadir a los cómputos generales y correspondientes puntualizaciones que sobre los datos del diccionario de Madoz ya han efectuado autores como SIMÓN SEGURA (1969,1973), ARTOLA (1978) o FONTANA (1973, 1985).

En las Jornadas de Metodología Aplicada de la Ciencias Históricas de Santiago de Compostela del año 1973, se inició modestamente en el plano metodológico lo que con un magnífico despliegue de aportaciones parece que se dio por zanjado en las Jornadas de Desamortización y Hacienda Pública celebradas en el verano de 1982 en Santander.

Con respecto al tema concreto de la Desamortización de Mendizábal, RUEDA (1980) sentó un espléndido precedente con un modelo de análisis de los compradores que resulta difícil de imitar en provincias y ciudades para las que no existen trabajos previos que sirvan de apoyo y guía del "Who's who" local. El autor ofreció en esa publicación un resumen crítico de todas las aportaciones habidas hasta la fecha, agrupándolas según las áreas geográficas cubiertas en los distintos estudios.

Y todavía más reciente es otra publicación del propio RUEDA (1986), en la que no sólo se actualiza aquella presentación sino que se abordan las polémicas habidas en torno a la interpretación del fenómeno desamortizador y se ofrece una síntesis excelente de los resultados obtenidos hasta ahora en relación con las diversas facetas y vertientes en que se han ocupado los estudios sobre la desamortización de Mendizábal y Espartero.

Tras esta larga exposición de considerandos sólo resta preguntarse qué es lo que cualquier otra tesis podría aportar de nuevo en el ámbito de lo general. Parece que todo esté ya hecho y sólo quede la posibilidad de citar a los demás. Sin embargo, no hemos renunciado en absoluto a abordar la problemática general y a lo largo de todo el trabajo hemos tratado de ir dando respuesta a distintas facetas relacionadas con esa pregunta.

Es más, hemos de confesar que en el conjunto de nuestra labor creemos que es evidente el mayor esfuerzo llevado a cabo en el plano metodológico y de interpretación general que en el aspecto concreto de análisis de los bienes desamortizados en una provincia determinada.

A lo largo de varios capítulos, partiendo de los textos legales y de los datos del quehacer cotidiano de las oficinas de Amortización de Zaragoza, hemos dedicado muchas páginas a intentar perfilar los detalles de una panorámica general que muestre el complejo funcionamiento real de todo el proceso desamortizador. Con ello se ha tratado de salir al paso de visiones excesivamente simplistas de los hechos y de valoraciones que con frecuencia son el resultado de "trasmisiones historiográficas" que muchos autores no se han atrevido a poner en duda.

Al haberlo hecho nosotros, no se ha pretendido sentar doctrina de un modo incuestionable, sino que tan sólo se ha aspirado a sembrar dudas e iniciar, quizás, un camino que requiera posteriores y más amplias confirmaciones.

Las conclusiones más importantes de nuestro trabajo podrían reducirse a dos. En primer lugar, a partir de un análisis del proceso en el que se ha tratado de evitar los planteamientos ideológicos, el fenómeno desamortizador adopta su verdadera dimensión como hecho económico y en el que se percibe, más que ninguna otra cosa, la actuación de las leyes del mercado. La competencia, la calidad y las perspectivas de beneficio serán, pues, los factores que expliquen las diferencias observadas en las distintas ventas de bienes.

Y en segundo lugar, creemos que a partir de la lectura de la legislación menor y del conocimiento de los mecanismos de contabilidad, así como de la correspondencia entre los gestores de la desamortización implicados en las diversas esferas, se obtiene una visión más adecuada del carácter titánico de la tarea encomendada a las Oficinas de Hacienda. Y podemos afirmar, igualmente, que la gestión de la desamortización se llevó a cabo, en su conjunto, con una total legalidad y con un alto grado de perfección, una vez superadas las tremendas dificultades iniciales de su puesta en funcionamiento.

Debido al excesivo número de páginas que poco a poco han ido engrosando el texto se ha hecho necesaria su encuadernación en dos volúmenes. Con objeto de dotar de cierta unidad a su contenido hemos optado por agrupar en el primero los capítulos que tienen que ver con el análisis de los bienes desamortizados y la metodología seguida. En el segundo volumen, olvidándonos de las ventas concretas, hemos intentado llevar a cabo una amplia presentación del contexto en el que se produjo la desamortización de Mendizábal y Espartero y de la gestión llevada a cabo por las Oficinas de Hacienda. *********************** 

1.- Fundamentalmente a la obra del mismo Lefebvre "Les paysans du Nord...", pero también a otros autores como LOUTCHISKY (1895), LECARPENTIER (1901), BOURNISIEN (1908), etc.

2.- Constituyen la base estadística de otra tesis en preparación

3.- La "New Economic History" y la "Counterfactual History" acuñaban términos tales como "econometrics" o "cliometrics" para esta tarea. Se pueden destacar los libros de R.P.SWIERENGA (1970), C.M.DOLLAR y R.J.JENSEN (1971) y R.FLOUD (1973). Los veinticinco años de la "Nueva Historia Económica" fueron celebrados en España con la aparición de un libro recopilación con el mismo título: P.MARTIN ACEÑA y L.PRADOS DE LA ESCOSURA eds.(1985).

4.- Nos referimos a la conocida y simplificadora frase de TOMÁS Y VALIENTE (1982) en la clausura de las Jornadas sobre Desamortización y Deuda Pública que tuvieron lugar en Santander: "Dame un ordenador y un archivo y te daré una tesis doctoral, sobre la desamortización, naturalmente."

 

 

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Última actualización:
21/03/06