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"La desamortización de Mendizábal en la provincia de Zaragoza (1836-1851)".  P. Marteles, 1990. (pmartele@pie.xtec.es)

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10.5.- LA JUNTA Y LOS MONASTERIOS MASCULINOS

10.5.1.- CARTUJA DEL AULA DEI

Situada a dos leguas y un cuarto de la capital, en la ribera y muy cerca del río Gállego; en una llanura amena y pintoresca. Los cartujos habitaron en ella desde 1567 hasta 1835. El edificio era de ladrillo, grande, sólido y de buen gusto. De gran valor artístico eran la iglesia, el coro y las capillas del claustro, siendo éste de tal extensión, "que en el extremo de ellos se pierde casi la vista a un hombre".

Dice Madoz que en 1833 [2] se instaló en el edificio una fábrica de tejidos de seda, que en 1850 seguía trabajando con bastante rendimiento. Por consiguiente, las intervenciones de la Junta de Enajenación en este Monasterio fueron muy escasas y se limitaron a la venta de algunos efectos y cubas que se encontraban en el edificio.

El 11-8-37, tras una subasta, se reconoce que tan sólo se vendieron 10 cubas de la bodega grande y 4 de la de arriba, adquiridas por Santos Sanz en 5.551r. Dos meses más tarde, Francisco Clarac, solicita la campana y varias cubas y efectos, y ha lugar advirtiéndosele que 2 de las cubas solicitadas se han vendido ya. Con fecha 23-9-37, se oficia a Clarac para ver si se allana a pagar 240r el quintal castellano, por la campana del reloj de la Cartuja, pues en caso contrario se procederá a su apeo. Clarac solicita que la campana no sea removida de la torre y en diciembre de este mismo año la Junta Provincial eleva consulta a la Superior, para que sea ella la que dictamine.

En enero de 1840, Tadeo Solanas, vecino de Villamayor, pide comprar varias cubas del Aula Dei. La subasta debió llevarse a cabo el 11-7-40, pues el 31 del mes siguiente Francisco Clarac solicita la anulación de la subasta de ese día en lo que se refiere a las cubas núm.6 y 2 de la bodega segunda del Monasterio. La Junta pide informes a la Contaduría y el 9 de noviembre se concede la anulación y se hace saber que fue Santos Sanz quien las había comprado.

Finalmente, el 21-7-40, la Junta pide a Amortización que le pase la tasación de dos o tres prensas, sin linternas, de este Monasterio y que han sido solicitadas en venta por Bernardo Dolé.

10.5.2.- CARTUJA DE LA CONCEPCIÓN

Situada junto al Ebro y a una hora de distancia de la capital. Dice Madoz que en 1850 se encontraba en el más completo abandono y que "el artista menos severo tiene que llorar anticipadamente por sus inmensos claustros y por su risueña y adornada iglesia, que renovaron los monjes hacia 1781".

La iglesia del monasterio se mantuvo abierta al culto, convertida en parroquia rural. [3] Con ocasión del apeo de las campanas el 23-9-37 Isabel Azcárraga consiguió que la Junta se las entregara, tras haber justificado que eran de su propiedad. El 23-2-38 los feligreses solicitan la concesión de la campana de la Procura para llamar con ella a misa, pero la Junta les manifiesta que la única forma de hacer cesión es pagando por ella su valor.

Las únicas solicitudes de arrendamiento que hemos encontrado son las de Manuel Mazas que el 22-4-40 quiere arrendar varios terrenos incultos y que la Junta no sabe si es atribución de ella o de Amortización el llevarlo a cabo y la de José Gayan que el 27-10-40 solicita el arriendo por tres años de la cuadra o establo llamado de los Toros, la cocina y los corrales, determinando la Junta, el 9 del mes siguiente, que se saque este arriendo a pública subasta.

Sin embargo fue en la cartuja de la Concepción donde se extrajeron mayor número de cubas, pilas y otros efectos durante los años 1837-38. Así, el 30-8-37 varios sujetos solicitan la compra de los efectos del jardín del monasterio y se mandan tasar; entre llos una cuba adjudicada a Sebastián Pallarés por 428r.

El 19-9-37 no se admite la oferta de Santiago Rodríguez, del comercio de Zaragoza, a las pilas de aceite pues sólo cubre los 2/3 de la tasación, y diez días más tarde el mismo interesado ofrece el valor de la tasación pero no por todas sino sólo para algunas de ellas y otros efectos de la Cartuja, S.Lázaro y S.Ildefonso, pero no debieron venderse pues en septiembre de 1838 vuelven a tasarse para su venta varias pilas.

El 9-4-39 el mismo Rodríguez informa a la Junta de los perjuicios que se le siguen de la extracción de varias pilas de aceite que le fueron adjudicadas en pago de Letras del Tesoro público y pide que la Junta se encargue de que se le entreguen sin deterioro, ofreciendo al mismo tiempo 38 duros por otras l5 pilas de la Cartuja de cuya extracción ofrece encargarse él. Tras informar el arquitecto y el administrador, Rodríguez vuelve a protestar y alega (con la confirmación del arquitecto) que siete de las pilas eran viejas. El asunto termina definitivamente cuando el interesado abona en 27-8-39 los 690r correspondientes, una vez que ha extraído las mencionadas quince pilas.

En agosto de 1838 es una Comisión de la Hermandad del Refugio, encargada de los reparos en la casa donde se recoge a los necesitados, la que pide "en beneficio de los pobres", algunas puertas de la Cartuja y unos trozos de madero inutilizados que se hallan en las ruinas de unas cuartos bajos del Colegio de las Vírgenes, pues la Hermandad carece por completo de medios. Pero la Junta no puede guiarse por argumentos humanitarios en su labor y responde que ella no puede enajenar gratuitamente y que si tienen interés en los efectos puede disponer que se tasen.

Otras solicitudes presentadas fueron las de Francisco Pérez a una pila de arena que servía de depósito de agua cuando regaban los monjes, cuya enajenación se ordena el 9-6-40. La Junta Parroquial de S. Pablo que pide una calagería existente en la sacristía del monasterio, que se concede, en tanto que no sea necesaria para el servicio de la iglesia rural. El 27-10-40 solicita una cuba Francisco Moreno por las 2/3 partes de su valor de tasación y la Junta no halla inconveniente en entregarla previo pago de los 866r a que asciende.

Con objeto de prever posibles alteraciones, el administrador particular de la Cartuja solicitó de la Junta el 11-2-40 que se diera una habitación gratis "al guarda del Soto y otra persona que tenga a su cargo el cuidado de él y de abrir y cerrar las puertas y dar parte de cualquier novedad que ocurra". Se cubrió el puesto y el guarda pronto iba a dar muestras de su celo instruyendo una causa contra Joaquín Pérez, de Zaragoza, cuyos ganados habían causado algunos daños al olivar del convento.

En la sesión de 9-6-40 Roched informa a los demás miembros de la Junta que ha llegado a sus oídos que se había desmontado un tejado de la Cartuja "extrayendo el material en ajeno aprovechamiento" y como el administrador no lo ha comunicado se acuerda oficiarle para que lo haga. Se convocó una sesión extraordinaria el 26-6-40 para examinar las razones que el subalterno había manifestado sobre la necesidad de reparos y las medidas provisionales que había adoptado "para evitar el desplome y hundimiento" de algunos puntos del edificio. En esa se sesión se dispone que el arquitecto haga presupuesto de obras, el cual una vez realizado, es aprobado dos meses más tarde.

El administrador del monasterio, Pedro Blasco, con fecha 6 de julio había presentado su defensa en relación a lo referido por Roched, cargando de tal manera sus propios méritos como administrador, que la Junta desconfía y pide a las oficinas de Amortización que den su juicio. Para complicar aún más la situación, Pedro Funes, solicita en esas fechas, comprar las maderas útiles y la teja disponible del monasterio, de forma que se decide que el presidente y el secretario pasen a enterarse "del motivo que ha podido producir dicha solicitud y de todo cuanto crean conducente a la mejor conservación del edificio".

Tras la visita se levantó una causa por sospechas de robo, contra Manuel Lorenz, guarda de la Concepción, y contra su cuñado, Sixto Escó, guarda del canal. El 31-8-40, se dispone que ambos abandonen el edificio; pero debió mediar algún otro acuerdo porque el 26-9-40 Blasco vuelve a reproducir sus sospechas de robo por parte de los encausados y propone a Liborio Pérez, que habita allí y que quiere arrendar la cantina por 500r como hombre de confianza al cuidado de las llaves, todavía en manos de Lorenz. Este y su cuñado elevan un escrito a la Junta el 10-10-40, quejándose de las acusaciones de Blasco contra ellos y ruegan que se pregunte a los vecinos antes de que se les expulse, dictaminándose que "como el juez de primera instancia y Amortización se hallan haciendo averiguaciones, que ellos se atengan a lo dispuesto" y abandonen el edificio. Parece que todo el proceso terminó cuando el 17-10-40 Lorenz presentó una lista con los nombres de todos los individuos que habían comprado efectos del Monasterio.

10.5.3.- MONASTERIO DE SANTA FE

De los monjes bernardos, tenía su emplazamiento entre Cuarte y Cadrete. Los monjes, que habían colonizado aquel territorio, fueron los señores de ambas poblaciones hasta 1808. Tenían el privilegio de nombrar alcaldes y Ayuntamientos, recibían un quiñón de trigo por cada cahiz de tierra y por las casas de 40 a 60r. El convento fue saqueado por los franceses y durante el trienio Constitucional se vendieron la mayoría de sus fincas como bienes nacionales. Restituidas a los monjes en 1823, se entregaron, esta vez definitivamente, a partir de 1835 a los que habían sido sus adjudicatarios.

Manuel Baylo, vecino de Cadrete, solicita el 2-12-37 y también el 23-2-38 la compra de unos terrenos incultos, los corrales y la celda del Maestro Sancho, que estaban dentro de las murallas del Monasterio. Aprobada la tasación el 10-5-38 fue adjudicada a Baylo en la subasta que se celebró el día 29. Mucho más tarde, al serle discutida esta propiedad, se hizo necesario que la Junta le enviase el 9-4-39 una certificación de la subasta.

El 14-4-40 el Ayuntamiento de Zaragoza pide a la Junta que ponga a su disposición las piedras mármol que haya en el monasterio y otros conventos "con el fin de llevar a cabo el proyecto de adornar y hermosear los paseos de la capital" a lo que la Junta, "deseosa de contribuir a un objeto tan digno de esta siempre heróica ciudad en cuanto permite el estrecho círculo de sus atribuciones", dispone que Gimeno, junto con los arquitectos del Ayuntamiento y los del Canal, vayan a ver y comuniquen el número de las que hacen falta y dónde se encuentran.

Como no se había especificado a la Junta cuáles eran las solicitadas el 9-6-40 se dispone que se traigan tres mármoles de algún mérito que hay en el Monasterio y que se procure su venta y que se recuerde al Ayuntamiento que manifieste las que necesita. Por fin el 21 de julio se comunica al Ayuntamiento que se acepta la relación de mármoles necesarios para el monumento del paseo de Santa Engracia y que se hallan en Santa Fe, S.Ildefonso y Santo Domingo.

Mariano Peiró, de Zaragoza, ofrece el 11-3-40 un total de 30.000r por la compra del inmueble. El 1 de abril, el Secretario, en unión de Roched, el administrador y el arquitecto reciben la comisión de pasar a ver los locales, para que se pudiera hacer saber a la Junta Superior lo conveniente que pudiera haber sido la venta por separado de la celda del maestro Sancho, adjudicada ya a Baylo y pendiente de aprobación. El 2 de mayo, conforme a lo informado por la Comisión se declara inadmisible la oferta de Peiró, pero al insistir éste en la compra, la Junta dispuso finalmente que el arquitecto Gimeno lo tasara y se anunciara en subasta.

*** notas

2.- En el Capítulo VIII, "Gestores..." hemos hecho referencia a la cesión del edificio, en 1836, a Francisco Clarac, de Barcelona.

3.- De los esfuerzos de sus habitantes durante 1846 hasta conseguir su separación de la parroquia de S.Miguel de Zaragoza, pues sus 30 vecinos "carecen absolutamente de pasto espiritual y aún del Santo Sacrificio de la misa hace más de un año...[y] se puede provar hay joven de catorce años que no sabe signarse ni la oración dominical" quedan testimonios en ADPZ, legajo IX-571.

 

 

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Última actualización:
21/03/06